Désire-moi
Nuestra historia
Cuatro cómplices, una idea en común.
El 14 de junio de 2025, paseábamos por la calle Saint-Jean, en la ciudad de Quebec. Por curiosidad, entramos en la tienda Leelove y descubrimos los juegos íntimos que ofrecía. Buscábamos algo que encajara con nosotros: un juego suave, divertido y cómplice, en el que cada persona pudiera sentirse a gusto.
Salimos sin un juego, pero con una idea.
¿Y si creábamos el nuestro? Un juego de dados para parejas, inspirado en esos dados de formas variadas que se utilizan en juegos de rol como Dungeons & Dragons. Esta vez, en lugar de decidir el destino de los héroes, los dados propondrían momentos para compartir.
Ya nos unía una convicción: el consentimiento debía formar parte del juego desde el principio. No como una nota al pie de las reglas, sino como su principio central.
Esa misma noche, durante una cena de vino y quesos que se alargaba, pusimos nuestras ideas sobre el papel. ¿Qué haría cada dado? ¿Cómo repartiríamos los roles? ¿Cómo dejar espacio a la sorpresa y, al mismo tiempo, respetar los límites de cada persona? Entre los cuatro sentamos las bases de la mecánica: seis dados, propuestas por explorar y la libertad de aceptar, pedir un ajuste o rechazar, sin tener que justificarse.
Hoy, Désire-moi conserva el espíritu de aquel día: la curiosidad, la complicidad y el placer de imaginar juntos otra forma de jugar.
Cada turno es una propuesta, nunca una obligación.
Los cuatro cómplices detrás de Désire-moi